sábado, 12 de mayo de 2012

Peces de Semana Santa


Afronto esta nueva etapa del blog sin temor ni temblor. No se lleva bien el silencio cuando uno se acostumbra a hablar, aunque no se sepa a ciencia cierta si alguien anda por ahí, al otro lado de la ventana. Parece ser que tengo un seguidor registrado, y creo que no soy yo. ¿Será el creador de blogspot en persona para animarme o algún loco de la red, amigo de Montaigne, Hölderlin y Stefan Zweig?

Cada vez escribiré menos y dibujaré más. Hasta cambio de ciclo, seguiré pintando peces: geometría en movimiento de colores alegres para escapar del a menudo insoportable ruido de la actualidad. Este dibujo en particular lo realicé en Madrid, en aquellos días lluviosos de abril en los que Sebastian Castellio se rebelaba contra Calvino a raíz del asesinato de Miguel Servet.

Castellio y Servet: dos verdaderos indignados de su tiempo. Hablaré de ellos en una próxima entrega, con permiso del Eclesiastés. 

martes, 3 de abril de 2012

Un pez en el acuario


Siento una particular fascinación por los peces. Geometría, color y movimiento. Los peces se mueven sin césar, trasladando sus bellos colores a través de las transparentes aguas del acuario. ¿Por qué esa búsqueda constante de comida, si son alimentados periódicamente por el dueño del restaurante japonés? Un pez rojo, un pez azul, un pez amarillo. Por un día, por tan solo unas horas, me gustaría ser como el pez de un acuario, y vivir entre corales y plantas acuáticas, a una temperatura constante propia de un río tropical. Un mundo de cálido silencio, aislado por necesidad del ruido y de la interrupción.

viernes, 2 de marzo de 2012

El imposible vacío




Ayudado por la tecnología y por la falta de sueño, doy con una imagen cualquiera antes de dormir. Es una tendencia de la modernidad acumular cosas en vez de deshacerse de ellas. Más que escribir, debería borrar. ¿Pero cómo publicar lo borrado, como subir las imágenes que he decidido destruir? En la búsqueda del vacío está la sensatez, la única salida para separar lo esencial (los colores) de lo accesorio (las palabras).

miércoles, 29 de febrero de 2012

Un dibujo de febrero



Un pequeño dibujo para despedir este mes de febrero. Mientras me tostaba al sol en Lanzarote, se cumplían 70 años de la muerte de Stefan Zweig. Como homenaje involuntario, ya que no me di cuenta en el momento de preparar las cosas para el viaje, comencé en la isla uno de sus libros más famosos, los "Momentos estelares de la humanidad". Un libro original y a ratos maravilloso: todavía tengo un nudo en la garganta al recordar la caida de Bizancio a manos de los turcos o la gestación del Mesias de Händel. Lanzarote es una isla muy bonita que, curiosamente, ligaré a la derrota de Napoleón en Waterloo por inacción de su subordinado o al sorprendente episodio de la fiebre del oro ocurrido en California en el siglo XIX. En las fotos, claro está, quedarán montañas, volcanes, playas, viñedos, cuevas y el jardín de cactus espectacular ideado por César Manrique; en mi cabeza, permanecerá además el descubrimiento del océano Pacífico por Nuñez de Balboa y las primeras estrofas de la Marsellesa.

jueves, 16 de febrero de 2012

Manchas



Hay algo extraño en las palabras, en la necesidad de poner nombres a las cosas. El nombre es seguramente la primera forma de ficción con la que se relaciona el ser humano. También representa, está claro, una demostración de afecto. No se puede negar que el afecto es algo que ata, que nos aleja de la absoluta libertad de los que no tienen nombre. Ser libre es en última instancia carecer de nombre, carecer de todo aquello que nos liga al tiempo de las cosas y de las personas. Pero no se puede vivir sin sufrir por los demás, no se puede vivir sin amar las cosas y personas a las que hemos dado un nombre. Vivir para nombrar y para ser nombrado, supongo que se trata de eso principalmente. Nombres como manchas que no se pueden borrar, como los primeros recuerdos de la infancia.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Azorín y el tiempo de los peces





Hace falta mucha voluntad para leer, en los tiempos que corren, a un novelista tan pesado como Azorín (dicho sea "desde" la admiración, que dirían los politicos). Como voluntad no me sobra, me sirvo de internet para comprender las preocupaciones vitales del escritor alicantino, ya que en buena parte comparto sus lecturas de juventud. Resulta curioso como, con un siglo de distancia, sigamos hablando de los mismos autores: Schopenhauer, Nietzsche, Montaigne.



***
En un puesto de libros de segunda mano situado en la esquina del Retiro encontré la novela con la que Azorín se dio a conocer como escritor. Azorín sirvió de inspiración a Pío Baroja, de ahí surge en parte mi curiosidad por este autor tan olvidado últimamente. He hojeado "La voluntad" de pasada -con tanta descripción, la lectura seguida se hace cuesta arriba- y he encontrado varias alusiones a los tres autores citados en el párrafo anterior. También reproduce un pasaje del Critón, el diálogo platónico en el que Sócrates expone su idea de justicia. Ese totum revolutum de autores e ideas me gusta mucho por lo que tiene de antiacadémico. El existencialismo, en sus distintas variantes, nace de la curiosidad y del desorden.



***
De vuelta a casa, he intentado -sin mucho éxito- poner un poco de orden en lo que denomino el tiempo de los peces, un conjunto de dibujos con los voy saliendo a ratos de la geometría pura y dura. Buceando en internet, he hallado algo curioso, en el borde de la sincronicidad: una escritora argentina (tocaya mía para más señas), ha titulado de esta forma -"El tiempo de los peces"- un libro de cuentos lleno de poesía y buenas intenciones. Por lo que parece, internet es un inmenso desván en el que nada permanece escondido.

domingo, 15 de enero de 2012

En la torre de Babel




Erasmo fue el primer europeo consciente de serlo, según señala Stefan Zweig. La biografía del escritor austriaco es una invitación a reflexionar sobre los fanatismos que han alterado a lo largo de la historia la tranquilidad del continente. Lutero queda retratado como una furia de la naturaleza, un animal salvaje imposible de domesticar; Erasmo aparece como un ser miedoso, incapaz de tomar partido por ninguna causa en particular, se le describe como un erudito que se refugia en los libros para no afrontar los desafíos de su tiempo. Aunque ninguno de los dos sale muy bien parado en el libro que me he leido estas Navidades, las simpatías de Zweig se concentran en Erasmo, supongo que se sentía identificado con una persona tan poco arraigada y desprovista de culquier pensamiento dogmático.

***



Dice Baroja de Zweig que sus biografías, como las de Maurois, son "pedantescas" y "poco amenas". Era de esperar que Baroja se mostrara tan arbitario con un escritor cuyo estilo difiere tanto del suyo. En el fondo ambos autores tienen mucho en común, para empezar porque sus libros son de lejos mucho más interesantes que sus vidas.

***



Ajena a la ficción que tanto nos ayuda a comprender la realidad, la vida transcurre sin muchas preocupaciones por esta máquina burocrática instalada en el corazón de Europa, esta especie de torre de Babel en la que se corre el riesgo de olvidar la sensación de pisar la tierra firme. No desespero: aguardo en el horizonte, con la curiosidad de siempre, el tiempo de los peces, la nueva era que vendrá a sustituir a geometría y color. Será un tiempo cálido y misterioso como esos cuadros religiosos del renacimiento en los que se mezclan verdes paisajes y construcciones góticas. No se muy bien por qué, pero siento todavía la necesidad de continuar por esta extraña senda, tan libre y alegre como me permite el pepito grillo de la conciencia así como la inevitable ley de la causalidad.