viernes, 29 de enero de 2010
Volviendo a Baroja
miércoles, 27 de enero de 2010
Sobre el dolor y el aburrimiento
domingo, 24 de enero de 2010
Días para colorear
Tal vez por ello llevo tiempo barruntando la idea de escribir un blog alternativo en el que poder dar rienda suelta a todos mis instintos. Sí, una cosa con sentido del humor y carente de corrección política, en el que poner un poco de orden y desahogar todas mis frustraciones de ciudadano-exiliado-desnortado.
martes, 19 de enero de 2010
Un poco de poesía
lunes, 18 de enero de 2010
Creer en algo
sábado, 16 de enero de 2010
Cuadernos de viaje: las playas de Santa Mónica
jueves, 14 de enero de 2010
Sueños europeos

Cada día que pasa me siento más ligado a la tierra que me vio nacer. Me alegra mucho ser español, ¿qué le voy a hacer?, y además, tengo la gran suerte de ser del Real Madrid. ¡Que gran satisfacción levantarse cada día con esta certeza! Es difícil expresar el tremendo orgullo que siento por pertenecer a la gran familia del madridismo. Por eso admiro tanto a Florentino Pérez, porque nadie como él ha sabido entender en los últimos tiempos los valores de esta institución. El Real Madrid no es una empresa y por tanto pertence exclusivamente a sus socios y simpatizantes, no importa donde vivan, pero es cierto que Florentino representa a la perfección a este club centenario. Por eso le deseo toda la suerte del mundo, ya que de su buena gestión depende que los sueños de millones de personas se hagan realidad.
Sabemos bien todos los madridistas que en este año 2010 que ahora comienza un sueño sobresale sobre los demás. La final de la champions será en el Estadio Santiago Bernabéu y ganarla sería una auténtica locura. Sólo de pensar que podemos jugar la final allí me dan escalofríos. Sería en todo caso un estupendo colofón para la carrera de Raúl, el jugador más importante del club en las últimas dos décadas, así como de Guti, el Curro Romero de la casa blanca.
¡Pero qué forofo estoy hecho! Debe de ser que, ay, cuando el corazón habla, no hay lugar para el análisis sosegado, ni para la distancia ni para la ironía...
sábado, 9 de enero de 2010
El misterio de la montaña
Y empiezo a divagar, que el lector me perdone...
La existencia de la nada, si puede decirse así, es previa al nacimiento del mundo. Creado éste, a partir de una gran explosión cósmica que nuestra razón no puede comprender, la nada desaparece, se hace sueño lejano, refugio de dioses olvidados por el tiempo. Ya sólo nos queda intuir, si es que podemos, el significado de esa nada, aceptar que existió sin ser más que ausencia de todo lo demás. El anhelo de la nada, de ese no-ser previo al mundo, es un sentir que el hombre, de forma misteriosa, puede tratar de alcanzar en la cima de una montaña o en un recóndito lugar oscuro y silencioso. Viviendo como lo hacemos rodeados de ruido, es imposible que podamos siquiera acercarnos a comprender esta idea. Pero si no, ¿cómo comprender el impulso de todos esos alpinistas que arriesgan sus vidas, sin razón aparente, en lugares donde cada respiración se hace agotadora? ¿cómo entender, en toda su dimensión, el testimonio de un clérigo anciano y ciego, que dice -desde la celda de un monasterio escondido entre los Alpes- ser tan feliz como el más feliz de los hombres? Tengo la intuición de que el comportamiento de determinados hombres no se podría comprender si no fuera por la existencia de esa nada que, como un agujero negro en mitad de la galaxia, arrastra a determinados sujetos hasta el límite de su propia desaparición.
Pues eso. De vez en cuando conviene divagar un poco. Buenas noches.
El origen de la belleza
miércoles, 6 de enero de 2010
No hay dos sin tres
Ni Lao-Tse ni Confucio, si uno quiere ser feliz que se deje guíar por los aforismos del refranero hispano, verdaderas perlas del saber condensadas en frases aparentemente inocuas. Una de ellas, quizás de las más útiles pero quizás más incomprendidas, es aquella de no hay dos sin tres.
sábado, 2 de enero de 2010
El banquete de Platón
Esto no hay quien lo pare. A partir de un cierto momento en la vida, el tiempo transcurre a una velocidad de vértigo y hay poco que hacer para remediarlo, le pasa a todo el mundo. Ley de vida, dirían algunos, ¡menudo consuelo!